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CON MORA - Personas Reales (Rock Estatal Records, 2014)

 
Del madrileño barrio de Carabanchel procede el cuarteto Con Mora. Por ello, no extraña que su esencia musical haya sido desde su fundación en 2006 el rock urbano del que fueron pioneros sus vecinos Leño y, por ende, Rosendo. Ahora ha llegado el momento de ver publicado su tercer álbum: Personas Reales.
 
Es cierto que el truco de utilizar una superficie reflectante a modo de espejo en la portada de un disco tiene como mínimo un precedente (Look At Yourself de Uriah Heep, en 1971), aunque no deja de ser apropiado que una banda que busca la identificación con el oyente emplee esta estrategia. Como dictan los cánones del género, Con Mora apuesta por canciones sencillas basadas en unas letras de inspiración claramente rosendiana. El formato del disco, además, no puede ser más clásico: diez temas en menos de cuarenta minutos. En Personas Reales no hay originalidad (¿cuántas veces hemos escuchado en la historia del rock español la progresión de acordes que da inicio a "Una Canción"?), aunque sí oficio y efectividad.
 
Seguramente la definición vertida por el diario El País definiendo a Con Mora como "los nuevos Leño" sea exagerada (equiparar a cualquier banda con los inalcanzables Leño son palabras mayores), pero recogen el testigo de aquella mítica formación, homenajean su sonido con destreza y ofrecen un puñado de canciones listas para el disfrute de los seguidores del rock urbano.
 
por Andrés Puente

Angel Of The City - Robert Tepper (La canción del día)

 
En 1986 se estrena Cobra, un filme de acción firmado en la dirección por George P. Cosmatos. “Sly” Stallone haciendo de macarra. Normal. Trabajándose el papel de poli duro. Nada nuevo. Resolviendo duelos a arma de fuego en un supermercado mientras se echa unos tragos. A nosotros no nos pillan de nuevas, ¿y a ti? En fin, un guión de asesinatos, de banda de desalmados bribones para mayor lucimiento de un Sylvester que ya estaba de vuelta de todo, pero que aún se encontraba labrando su propia leyenda. Robert Tepper publicaba en ese 86 su LP No Easy Way Out en el que, además de poderse hallar el tema título, pieza que aparecía en la película Rocky IV, también había sitio para una tonada en favor de la banda sonora de Cobra, el citado artefacto para las grandes salas más palomiteras.
 
ANGEL OF THE CITY
Grupo: Robert Tepper
Disco: No Easy Way Out
Año: 1986
 
ÁNGEL DE LA CIUDAD
Otro día duro en la ciudad
Con el sudor cayendo.
Oh, no es demasiado bonito.
Trabajando con tus dedos hasta llegar al hueso,
Intentando sacar sangre de una piedra.
El látigo estalla como un trueno,
Algunos sobreviven a ello, otros se hunden.
Bailando atado a la bola y la cadena,
No hay suciedad que puedas encontrar.
Ángel de la ciudad,
Ahora estás mirando sobre mí.
Ángel de la ciudad,
Dime dónde puedes estar.
Con el tiempo te encontraré,
Ángel de la ciudad.
Las ciudades gritan de deseo,
El aire se densa con ardientes sueños.
Y no hay ningún tipo de vida
Cuando estás viviendo en el filo del cuchillo.
Ángel de la ciudad,
¿Miras sobre mí?
Ángel de la ciudad,
Dime dónde puedes estar.
Con el tiempo te encontraré,
Ángel de la ciudad.
Vamos, muestra tu cara.
Ángel de la ciudad,
Libérame de este lugar.
Con el tiempo te hallaré.
Cielo, mándala a mi puerta,
Pues no puedo esconderme aquí por más tiempo.
Ángel de la ciudad,
¿Miras sobre mí?
Ángel de la ciudad,
Dime dónde puedes estar.
Con el tiempo te encontraré,
Ángel de la ciudad.
 

JUANJO MELERO - Pies De Barrio (The Fish Factory, 2014)

 
Juanjo Melero, guitarrista que fue parte integrante durante cierto tiempo de la emblemática banda madrileña Sangre Azul, y anteriormente de Marshall Monroe (ambas de lo mejorcito del rock melódico ochentero en nuestro país y gratamente recordadas), y tras aquel disco en solitario de 2008 que supuso su vuelta a los estudios (llamado Filosofía Doméstica), nos entrega un nuevo disco de hard rock mientras se encuentra compartiendo escenario con la leyenda Albert Hammond.
 
Pero aviso, que nadie se lleve a engaño, especialmente los nostálgicos del rock melódico u otras variantes del adult oriented rock, Pies De Barrio es un álbum marcado por ese carácter del rock urbano a la usanza de bandas como Barricada o Marea; o lo que es lo mismo, potentes riffs y una base rítmica para derribar paredes, enmarcados por unas letras a veces plenas de rebeldía y otras por textos llenos de reflexiones introspectivas en las que se que intuyen las vivencias de este músico. Unas letras en las se nota que este instrumentista lo ha dado todo de sí mismo. Y ese sonido excelente que se ha conseguido gracias a las mezclas de su ex compañero en Sangre Azul, Carlos Raya, y a la masterización de Dave Collins. No pasa desapercibido ese homenaje a AC/DC de “Entre La Mortadela Y El Caviar” con un marcado ritmo y unas guitarras Young style.
 
Si te gustan bandas como las anteriormente mencionadas que representan lo más granado del rock urbano estatal, con macizas guitarras y ese toque vocal chulesco tan característico, estás de suerte.
 
por Julio L. Tecglen

VENDETTA - 13 Balas (Baga-Biga, 2014)

 
Vendetta es ya una firma artística reconocible que disco a disco se ha sabido hacer indispensable. En 2009 publicaban su álbum de presentación, trabajo que por título llevaba el nombre de la banda, y cerraban 2014 con 13 Balas, cuarto hijo discográfico; una criaturita, como pasó con las anteriores, bien abierta de mente y gustosa en empaparse de ritmos e influencias.
 
13 Balas sigue la coherente evolución de Vendetta, siendo los mismos de ayer pero también inyectando nuevas referencias estilísticas. En sus textos viajan a México, a África e incluso dedican un instrumental a La Habana. El power punk golpea desde “Hemen” y el pop skatalítico brilla en “Suma”, por no citar el corte de apertura, un imprescindible “Leña Al Fuego” que de seguro levantará al público en sus próximos conciertos (y que ya tiene un magnífico videoclip oficial), o el festivo canto de intenciones “Druidas De Esta Tierra”.
 
Tómese por tanto un chorro de viento excitante que es esa trompeta de Rubén Antón, unas gotas incesantes y bien marcadas en el tempo de las baquetas de Enrikko Rubiños, moledura picante del trombón expansivo de Pello Reparaz, enrósquelo todo en la sinuosa guitarra, aunque también de punzada de estilete, de Javier Etxeberria y remueva gustoso con las líneas del bajo de Luisillo Kalandraka. Agítese con valentía, gracia y mano crítica, sirviéndose durante algo más de cuarenta minutos. Una vez termine de echarse al gaznate tan refrescante mezcla, repita, repita y sin mesura.
 
por Sergio Guillén

JOHN FOGERTY - The Blue Ridge Rangers (Fantasy, 1973)

 
El LP aquí recuperado de John Fogerty es el primero que nos lo trae como solista, recién divorciado de sus satisfactorios Creedence Clearwater Revival. El procedimiento publicitario a seguir era el de inventarse una banda ficticia de country, The Blue Ridge Rangers, nombre en honor a la tonadilla tradicional norteamericana “Blue Ridge Mountain Blues” que abriría el álbum. Lo siguiente consistía en grabar en estudio canciones clásicas que se moviesen del hillbilly al gospel, siempre por el cauce más sudista; así se recurría a las viejas melodías de Hank Williams, Arch Brownlee o Jimmie Rodgers, por citar a tres de una extensa lista. Por último se envuelve con una portada en la que los cinco miembros de la agrupación aparecen en pleno campo con sus instrumentos, aunque con el detalle de que a ninguno se le pueden ver los rasgos faciales pues están a la sombra. Violín, banjo, cantante, contrabajo y guitarra, o lo que es lo mismo: John Fogerty.
 
 
El de Berkeley crea fantasmas de las praderas mientras él mismo se encarga de producir e interpretar cada mínimo arreglo o desarrollo instrumental. Y aunque la Creedence degustó el terruño gracias a un álbum como Willy And The Poor Boys, con aquellos “The Midnight Special” o “Cotton Fields” –canción tradicional y mirada a la plantación firmada por Leadbelly, respectivamente–, este The Blue Ridge Rangers se adentra más, removiendo arena, matojos y piedras, abrazando la raíz sin por ello escupir sobre el advenimiento comercial.
 
 
Su acercamiento al yodelJohn se evita los complicados gorgoritos tan típicos en estos menesteres– en “California Blues (Blue Yodel #4)” está entre los Apalaches, Nueva Orleans y el regusto de sus antiguos compinches. Llamativo es su tratamiento de las baterías, tan básicas como efectivas. Un tipo con talento este Fogerty, qué duda cabe.
 
por Sergio Guillén

MARTIN AMIS - La Invasión De Los Marcianitos (Malpaso Ediciones, 2015)

 
No vamos a descubrir nada si confesamos que en Renacer Eléctrico Music Magazine somos auténticos admiradores de la cultura popular y estamos plenamente interesados en todo lo que nos puede ofrecer. No sólo de música vive el hombre, así que el cine, el cómic y los videojuegos son campos que nos han enganchado a lo largo de los años, y lo siguen haciendo. Por eso hemos convenido en reseñar este más que curioso libro que, bajo el título de La Invasión De Los Marcianitos, nos pone en bandeja la casa Malpaso Ediciones.
 
La Invasión De Los Marcianitos es un libro maldito, una auténtica obra de culto. Desde el momento en que su autor, el prestigioso novelista británico Martin Amis, ha evitado hablar de este trabajo durante décadas, renegando del mismo en la práctica al no autorizar su reedición, se antoja un fenomenal acontecimiento que ahora Malpaso nos traiga este libro en una edición de lujo, con una estética absolutamente fascinante. ¿Y qué nos cuenta Amis en esta obra? Ni más ni menos que una suerte de protohistoria de los videojuegos y los salones recreativos, haciendo especial hincapié en la videoadicción. Así, el autor hace un estudio chispeante y apasionado de toda la subcultura creada alrededor de máquinas como Space Invaders, Galaxian, Asteroids o PacMan, entre muchas otras. Historias de personalidades al filo del desastre merced a la atracción irresistible de una pantalla, un mando y unos botones se mezclan con increíbles análisis a las tablas de mejores puntuaciones, trucos para triunfar en estos juegos y numerosas anécdotas que dejarán perplejo a cualquier amante de los videojuegos.
 
La traducción de la obra al español es sobresaliente, desprendiendo un toque cachondo y sarcástico que te hace devorar las páginas a un ritmo endiablado. El libro originalmente se publicó en 1982, aunque en él Martin Amis vierte unas afirmaciones totalmente proféticas, que incluso llegan a dar miedo visto el grado de enganche que tienen algunas personas hoy en día a juegos como Candy Crush o Angry Birds. Pensémoslo fríamente: ¿en realidad son tan diferentes estos juegos y los efectos que producen en ciertas personas a lo que relata Amis en este trabajo? Un libro imprescindible para cualquier amante de los videojuegos.
 
por Andrés Puente

WILLIE NILE - If I Was A River (Blue Rose Records, 2015)

 
En 1980 el norteamericano Willie Nile acababa de editar su álbum homónimo de debut y se encontraba en pleno proceso de grabación del que sería su segundo LP, Golden Down. Ocupaba por entonces el estudio A de la neoyorquina The Record Plant; mientras, John Lennon trabajaba en su álbum Double Fantasy en el estudio C.
 
«Fue realmente emocionante para mí entonces el haber estado tocando el piano y saber que John se encontraba en la otra habitación», asegura Nile. El piano al que hace referencia no es otro que el Steinway Grand Piano propiedad de los citados estudios de grabación, un instrumento que con los años no solamente lo tocó el ex Beatle, también Elton John, Randy Newman o Bruce Springsteen. Ese piano es el mismo en el que la noche del 8 de diciembre de 1980 se encontraba tocando Willie Nile, la triste fecha en la que un maldito psicópata enajenado asesinó a Lennon.
 
Y es ahora ese mismo piano, ese Steinway, el que acompaña a Willie en esta mutación en pos de convertirse en río, de pasar a ser líquido, de mostrarse desnudo: él, las teclas blancas y negras, su voz y sus canciones. «He perdido mi alma aquí fuera en el límite, fuera de control y comenzando a hundirme sin ti», aclara el alma de este artista en “Lost”. Frankie Lee coescribe junto a Nile la casi totalidad de las diez piezas aquí emocionalmente reunidas, conformando un disco tan profundo como indispensable.
 
por Sergio Guillén