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JERRY GONZÁLEZ & MIGUEL BLANCO BIG BAND - A Tribute To The Fort Apache Band (Youkali Music, 2014)

 
Jerry González, trompetista y percusionista neoyorquino (de origen puertorriqueño, para más señas) afincado en Madrid desde hace más de una década, está considerado uno de los músicos puntales del latin jazz. Un estilo del cual su grupo Fort Apache Band fue uno de sus principales bastiones.
 
Aliándose con el arreglista, bajista y compositor Miguel Blanco, y apoyándose en una big band que recoge lo más granado del movimiento jazz en España (incluyendo músicos nacionales y cubanos), González hace un somero recorrido por varios de los grandes hitos de la Fort Apache Band. No por lo resumido del repertorio de la banda resulta menos intenso este paseo por el ritmo, el swing y el sabor que puede manifestar este estilo. En total nos topamos con ocho extensas composiciones de maestros como Thelonious Monk, Wayne Shorter o los propios Miguel Blanco y Jerry González que principalmente se centran en la vertiente instrumental del jazz, aunque hay ocasionales arranques vocales en "Agüeybaná", el tema de apertura, y en "Rumba Y Consecuencia".
 
Muy notable disco que nos desgrana un "quién es quién" del latin jazz en general y de la escena jazzística nacional, además de enseñarnos una panorámica de los músicos habituales del sello Youkali Music. Por consiguiente, A Tribute To The Fort Apache Band puede ser empleado como una excelente introducción a este género.
 
por Andrés Puente

CROMÁTICA PISTONA - Casta Brava (Autoeditado, 2015)

 
Aunque Cromática Pistona publicase su primer disco (Porca Troika) en los últimos estertores de 2012, cuando uno ve en directo a esta completa agrupación sus componentes pareciesen llevar décadas unidos bajo una misma bandera musical. La compenetración y el gusto por concatenar estilos como el jazz manouche, el swing o el ska, bañándolos en folclores tan festivos como el balcánico o el italiano (desde las raíces napolitanas hasta el internacionalismo de todo lo italoamericano), hacen de esta “orquesta popular”, como les gusta catalogarse, una siempre acertada apuesta.
 
Casta Brava, trabajo de seis canciones más un bonus track (“Mezzanotte A Mosca”, versión del single del 61 “Midnight In Moscow” de Kenny Ball And His Jazzmen, que al mismo tiempo era una reinterpretación de la tonada rusa de mediados de los 50 “Leningradskie Vechera” de Vasily Solovyov-Sedoi y Mikhail Matusovsky), ofrece al oyente un resultado excepcional, con –como siempre– gran variedad de estilos en los que amalgamar todo tipo de historias, desde amores inconfesables en las playas de Gandía a el devenir del típico tapicero de barrio –un retrato original el que dibujan en “Sillas, Sillones y Mecedoras”, pieza en la que se escucha como segunda voz solista a Rubén Durán (Alamedadosoulna) y que me recuerda en lo fluido de su texto al “Alicatador” del último disco compacto de The Refrescos–. Pistona brava y con mejor salud que nunca.
 
por Sergio Guillén

Absolute Elsewhere y la obra literaria de Erich von Däniken. Rock experimental y creacionismo alienígena

 
El disco In Search Of Ancient Gods es una de las obras que más ha decepcionado al oyente proghead medio, a ese comprador deseoso de escuchar un álbum conceptual cargado de pianos y sintetizadores que evolucionasen la palabra experimental hasta el paroxismo. Además, el reclamo de que Absolute Elsewhere contaba entre sus filas con el baterista Bill Bruford, añadía un plus de curiosidad; no hay que olvidar que para aquel 1976 el instrumentista Bruford había militado ya junto a Yes y King Crimson, al igual que colaborado de manera totalmente entregada con Roy Harper, guitarrista y cantante de folk rock que en el 75 presentaba la fantástica grabación HQ –vinilo en el que Bill compartió sesiones con el Pink Floyd David Gilmour o el Led Zeppelin John Paul Jones–. Sin embargo, la opinión más generalizada se resumía en que los dioses no estaban precisamente del lado de Absolute Elsewhere. ¿Sería esta apreciación un comentario precipitado?
 
 
El multiinstrumentista Paul Fishman es realmente el nombre que surge tras este proyecto, un músico que en el disco toca desde los sintetizadores hasta la flauta, el piano o el melotrón. Incluso las cuerdas están sintetizadas. Paul sólo requiere de una base rítmica externa para ofrecer mayor empaque a su trabajo, y esa espina dorsal la halla en William “Bill” Bruford (a la batería), Phillip Saatchi y Jon Astrop (ambos a los bajos). Prefiere que esta parte tenga una vida mayor, que se desenvuelva fuera de los corsés de la programación, lo cual no implica necesariamente que sus ejecuciones a lo largo del álbum deban ser tomadas como ejercicios de virtuosismo técnico y complicación supina. Estamos hablando de un hombre, Fishman, que anhela plasmar con música los escritos publicados por el suizo Erich von Däniken en sus diferentes libros, trabajos que le ligaron al nacimiento de ese movimiento culturo-espiritual conocido cual new age. Y es que, para el año de edición de In Search Of Ancient Gods, el escritor natural de Zofingen ya poseía en su haber publicaciones como Recuerdos Del Futuro: Enigmas Insondables Del Pretérito, Regreso A Las Estrellas, El Oro De Los Dioses o El Mensaje De Los Dioses.
 
 
Erich Anton Paul von Däniken está convencido de que culturas extraterrestres pasaron por nuestro planeta siglos y siglos atrás. De hecho, el escritor fue pronto reconocido como una de las figuras defensoras del creacionismo alienígena, criticado ampliamente por menospreciar en sus textos a las culturas antiguas. El suizo subraya por medio de sus investigaciones y opiniones que todos los descubrimientos y primeros hallazgos del hombre se deben a la ayuda de esos seres superiores venidos de otros planetas, ya que a su entender el ser humano primario era de un nivel intelectual tan reducido que le sería imposible llegar a ciertas conclusiones o ideas. Sin embargo, mientras muchos científicos y arqueólogos le sacaban los colores exponiendo a la luz pública un buen número de errores o falsos datos utilizados por Erich en sus obras, otros lectores caían subyugados por las hipótesis planteadas en los libros citados anteriormente. Paul Fishman fue, sin duda, uno de ellos.
 
La prestigiosa Web Progarchives describe In Search Of Ancient Gods como un encuentro entre Heldon, King Crimson y Alan Parsons; y, siendo cierto el hecho de que no nos encontramos ante un LP de sonido new age en su más reconocible registro, también es verdad que estos Absolute Elsewhere manejan cada pieza del álbum desde una estructura instrumental simple, de elementos sencillos, partitura que se va agrandando por medio de solos o complementos instrumentales que parecen ser los que le dan mayor enjundia a cada nuevo tránsito en el viaje. “Ciudad De La Luna”, “La Leyenda De Santa Cruz”, “Templo De Las Inscripciones” o “El Oro De Los Dioses” serían las traducciones de algunos de los títulos utilizados para nombrar las diferentes creaciones que, cual fluido sónico sencillo de digerir, hacen flotar al que las escucha durante los cincuenta minutos que conforman el larga duración.
 
 
Atendiendo a lo escrito, hay que dejar cristalino el hecho de que no estamos ante un disco totalmente calmo, pausado, atmosférico. Puede predominar este concepto o modo de llevar la composición principal, el grueso del trabajo, aunque los acentos, las revoluciones con cuerpo de crudo space rock o algunas contadas diabluras de Bruford sobre los parches ayudan a crear casi una historia concreta de sci-fi más allá de las meras enseñanzas de Erich von Däniken. Es incuestionable que nos situamos ante una curiosidad más que ante una de esas grabaciones primordiales del art rock, rock sinfónico-progresivo o, simplemente, experimental; aun así, es una curiosidad realmente recomendable para los deseosos en descubrir el crecimiento del sintetizador a lo largo de los años 70.
 
por Sergio Guillén

STAR MAFIA BOY - SMB Underground Hits (Vaso Music, 2015)

 
En 2010 se ponía a la venta el disco recopilatorio En Las Calles De Madrid, un trabajo que repasaba la carrera del cuarteto madrileño Guitar Mafia. Cinco años después Star Mafia Boy, una de las piezas fundamentales de aquel conjunto, edita bajo Vaso Music este SMB Underground Hits. Y hay grandes diferencias en cuanto al significado de una y otra compilación, hechos esperanzadores que demuestran que nuestro Mafia Boy es inquebrantable e inasequible al desaliento.
 
El último álbum de estudio de Guitar Mafia –no hablo de colaboración o participación en un elepé homenaje– data de 2008 y es aquel Rock & Roll Tatuado. En 2010 no solamente sale a la luz En Las Calles De Madrid, ya que también Star Mafia Boy por su lado se asienta con su nuevo proyecto firmado bajo su nombre artístico. Al lado del código de barras del segundo vinilo que edita ya fuera de Guitar Mafia (La Noche De Los Vampiros) aparecen impresos los dígitos 2010, así que algo hay que le antecede. Y es que él ya había puesto en pie un año antes aquel 1.9.7.0..
 
Han pasado algo más de cinco años y ahí está lo positivo del asunto. Cuando aparece En Las Calles De Madrid, por desgracia la banda que lo firma ya está disuelta y sin visos de un regreso futuro; sin embargo, Star Mafia Boy, renaciendo de aquellas cenizas, ha grabado un importante número de trabajos de estudio en formato elepé, un directo en la sala madrileña Gruta 77 (casi su segundo hogar) e incluso un 7” titulado Rock & Roll Suicide. Y ahora, cuando se publica SMB Underground Hits –completísimo trabajo para los que aún no estéis muy duchos en la materia sobre la que imparte magistrales clases Star Mafia Boy–, la carrera del guitarrista y cantante luce mejor que nunca: giras por el Reino Unido, apariciones en el Trash Fest VII Helsinki, colaboraciones con la banda New Generation Superstars, y todo mientras se sigue recorriendo de arriba a abajo y con éxito nuestro país. Tres hurras por este inquieto músico pues no hay contratiempo o adversidad que le pare e impida llevar a buen puerto su sueño.
 
por Sergio Guillén

Humble Pie en 1972. La vida sin Peter Frampton

 
Mientras Peter Frampton se buscaba las habichuelas por su cuenta, Humble Pie no necesitaba de bebedizos prodigiosos para hacerse crecer pelo en el pecho. Sólo hubo que añadir a Clem Clempson a la suma y Smokin' estaba listo para cortar con cuchillo de carnicero. Humble Pie, el combo de rock que el ex Small Faces Steve Marriott se había inventado años antes tirando del talento del ex The Herd Frampton, podía sobrevivir en el 72 a su reconocimiento imparable sobre las tablas, obra de una grabación del calado de Performance Rockin' The Fillmore, publicada en noviembre de 1971.
 
 
Greg Ridley y Jerry Shirley, como fundamental espina rítmica que recorre de punta a punta el sonido de los de Essex, dotaron de una lengua funky que mojaba el boogie caliente y los contados escarceos con el gospel (“You’re So Good For Me”) incluidos en Smokin'. “Hot ‘N’ Nasty” como sucesión de guitarrazos pletóricos de ambición pulidos con las teclas de un Hammond restallante, “The Fixer” tan Free, “Old Time Feelin'” en las escalinatas de una fonda sita en Nueva Orleans y “Sweet Peace And Time”con Jerry y Greg vibrando a su palpitar. La versión de “Road Runner” es medianamente reconocible, por mucho funk que se apodere de ella, cosa que no pasa con un “C'mon Everybody” casi hard, tocante con la mala leche de Blue Cheer. “30 Days In The Hole” sería su batalla especialmente victoriosa por encima del resto de contiendas ganadas en este LP, canción que se abría con toda la banda entonando a cappella el título de la canción, algo parecido a lo que hacían los Eagles antes de salir a escena. Un ritual que les dio resultado.
 
 
El ahora nuevo cuarteto dejaba que su antiguo compinche Peter se montara su propia base de acólitos, esa masa de seguidores que alzarían al primer puesto de las listas estadounidenses y canadienses su directo del 76 Frampton Comes Alive! No importaba, Humble Pie habían vuelto en 1972 y eso era lo importante; de hecho, nunca se habían marchado.
 
por Sergio Guillén

MOJINOS ESCOZÍOS - Selfi, Bragas Y Rocanró (Warner Music, 2015)

 
Me van a permitir un pequeño ejercicio de nostalgia. Corría el año 1996 y quien escribe estas líneas escuchaba a diario una emisora de radio local del Corredor del Henares llamada Radio La Voz Del Pueblo. A pesar de que aquel punto del dial tenía varios programas dedicados a la música ciertamente espléndidos, entre ellos el Big Bang de Marcos Sánchez (si alguien sabe dónde para este hombre, que me avise), aquel día fue un breve anuncio el que llamó la atención de servidor. Solamente sonaban unos segundos de fondo en aquel spot pero, inconfundiblemente, era "Jerónima", canción incluida en el álbum de debut de Mojinos Escozíos. Desde entonces han pasado casi veinte años y estos tipos siguen aquí, tan cachondos y rockeros como siempre.
 
Selfi, Bragas Y Rocanró supone el decimocuarto LP del grupo, con lo que espero que nadie dude ya que los Mojinos son músicos profesionales, y buenos además. Lo aclaro más que nada porque hay gente que piensa que la música humorística es una especie de bufonada sin sustancia. Pues este álbum es un pedazo de disco de hard rock que te deja con una sonrisa en la boca no sólo por las ocurrencias que canta El Sevilla (tremendas son canciones como "La Trompeta", "La Sensación Del Verano" o "El Pellejo", que me trae a la cabeza "Opera Tu Fimosis", de los siempre grandes Siniestro Total), sino por la calidad de las canciones. Escuchen "Kandy Kras" y ya me dirán si esto no es una fantástica canción. Y así todas.
 
Si siguen sacando discos como este, por mí que continúen en la brecha hasta el fin de los tiempos. Que sí, que no inventan nada, eso ya lo sabemos. Pero apetece pasar un rato divertido de vez en cuando, y para esto un álbum como Selfi, Bragas Y Rocanró es la receta ideal. Bravo por Mojinos Escozíos.
 
por Andrés Puente

ALECTRO - School Of Desire (Blue Rose Records, 2015)

 
Si de la unión musical entre Steve Kirkman y Jeff Eyrich se habla como de la alianza entre dos artistas amantes de las guitarras surf, de la vibración twang, de las bandas sonoras del spaghetti western o de los filmes de ciencia ficción de los años 60, todo ello enmarcado en un desierto misterioso cuya carretera se trague vehículos de motor como si fuese el Triángulo de las Bermudas, está claro que Alectro es un proyecto más que prometedor.
 
Al frecuentar piezas como “The Debt”, “Sunset At County Line”, “Sunrise At Faria” o “Fork In The Road” –algunas de ellas instrumentales, otras con su correspondientes textos ad hoc con las circunstancias–, el oyente puede afirmar que lo antes dicho, ese gancho promocional, no era mera machada. Jeff y Steve se graban a cuatro manos, y en algunos cortes con la sutil ayuda de algún que otro invitado (Rich Zukor, Felicia Michael, Kevin Hupp...), once composiciones que hablan de águilas sobrevolando las cabezas, de expresidiarios que se buscan la vida en la dura carretera, de sombras en la luna llena o de músicos, allá en Nueva Orleans, que interpretan su arte por un centavo.
 
Hay en esta escuela del deseo incluso revisiones de material escrito originalmente por Woody Guthrie (“Hard Travelin’”) o John D. Loudermilk (“Tobacco Road”). En definitiva, aquí hallamos una alianza que espero dure los años suficientes para llegar a ser unos nuevos US Rails, es decir, aposentarse como auténtica banda de culto al mismo tiempo que se reconozcan a las claras todos y cada uno de sus logros.
 
por Sergio Guillén