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TH' BOOTY HUNTERS - Wild And Drunk (Stash! Records, 2015)

 
Garrulograss, esa es la catalogación que Th’ Booty Hunters hacen de su estilo en su Facebook oficial. Pero no los tomes a broma, pues esta banda puede sonar tan cenagosa como el trayecto más inhóspito del Bayou Plaquemine; tan profunda como el agua de fuego de la más añeja botella de Southern Comfort.
 
Wild And Drunk puede ser crudo o festivo, alegre en sonoridades como melancólico en arreglos. Xavi, Jordi, Marc, Dani y Javi han grabado en los Estudis Ground y en los Vértigo Estudios un álbum sacado de otro tiempo, capturando una instantánea de tierras lejanas que música como la de estos instrumentistas nos hace reconocibles, casi como la banda sonora de una película de cruces de caminos, polvo, pollo frito o jambalaya rodada al otro lado del charco.
 
De “Golden Rats” a la rabiosa “The Ghost Of My Daddy”, este quinteto desprende autenticidad y la capacidad necesaria para hacer simple lo difícil, entendida esa dificultad como la de hacer familiar algo que en tu propio país pareciese pura utopía. Th’ Booty Hunters han salido de caza y finalmente han regresado con una muy digna continuación de Chernobilly y Brothers In Farms.
 
por Sergio Guillén

Este fin de semana tendremos a Doctor Divago en Madrid

 
Doctor Divago visitan de nuevo Los Conciertos de Radio 3. En esta ocasión para celebrar su 25 aniversario en TVE, dentro de su gira conmemorativa especial de los últimos meses con la que están recorriendo buena parte del territorio español. El concierto se grabará hoy, viernes 22 de mayo, a las 12.30 h. en los estudios de Prado del Rey (Pozuelo de Alarcón, Madrid).
 
Además, al día siguiente, sábado 23 de mayo a partir de las 22 h., estarán presentando las canciones de su disco recopilatorio Especial De La Casa en la Sala Wurlitzer Ballroom (C/ Tres Cruces, 12, Madrid), en una actuación enmarcada dentro del programa Artistas en Ruta de la AIE. Compartirán escenario con la banda madrileña Angry Saints.
 

KISKE/SOMERVILLE - City Of Heroes (Frontiers Records, 2015)

 
Desde el centro de operaciones de Frontiers Records se suele animar a sus artistas a realizar reuniones y proyectos musicales con otros pupilos o futuros fichajes. Cualquiera que conozca el sello estará más que al corriente de todo este tipo de apuestas en formato de tándem, firmadas por los apellidos de los instrumentistas, compositores o vocalistas implicados. Kiske/Somerville fue una idea que el sello puso sobre la mesa en 2009 y que tanto Michael Kiske como Amanda Somerville aceptaron de buena gana.
 
Cada uno de sus miembros llegó al 2010, año de edición del primer álbum homónimo, desde diferentes puntos o estadios de sus carreras profesionales. Michael, tras forjar leyenda como voz de los germanos Helloween, había sido un invitado recurrente en los primeros trece años del nuevo siglo dentro del supergrupo Avantasia parido por Tobias Sammet. Por otra parte, intentó crear su propia banda con SupaRed, una apuesta que no funcionó demasiado bien por más promoción que se le quiso hacer. Sin embargo, ya como Place Vendome, y junto a la gente de Frontiers, se ha establecido, sin dejar por ello de ser cabeza visible en proyectos como Unisonic (con su amigo Kai Hansen) o estos Kiske/Somerville, fundados precisamente dos años antes de que Unisonic fuese una realidad. Amanda, que se labró una buena carrera como solista, se ha puesto al servicio cual colaborado de apuestas como Aina, Epica, Edguy, Avantasia o After Forever. Y una vez ya establecido el primer paso de Kiske/Somerville, incluso amortizaría el tiempo en el mismo sello dentro de la banda relámpago Trillium.
 
Ahora, en City Of Heroes, el segundo disco de este tándem –quinteto en realidad, con Mat Sinner en sus filas–, ambos vocalistas salen fortalecidos; renacidos, si se prefiere. Frases como «elevándome, como un Fénix desde las llamas. Te lo he dicho, romperé estas cadenas», de “Rising Up”, no parecen precisamente ser meras casualidades (por mucho que sea Sinner y Magnus Karlsson los que firman la canción en su totalidad). Estamos ante un disco muy efectivo, de buenos estribillos, con una banda ejecutando un metal sin demasiadas florituras, que va al grano y que no olvida un muy agradecido toque melódico en sus arreglos vocales. Todo notablemente tocado e interpretado, producido con el acierto que pone Mat Sinner a todo trabajo en el que se involucra.
 
por Sergio Guillén

ANAHEIM: Cuando la música estadounidense de raíces es el hilo conductor

 
En Anaheim se mezclan todos esos estilos de base que han hecho privilegiada a la música estadounidense. Sin embargo, y aunque este proyecto nació en Los Ángeles, su núcleo fue pergeñado por un artista español que a su alrededor logró juntar a un impresionante número de profesionales de la música. Hoy hablamos con Paco, vocalista, guitarrista y verdadero padre de Anaheim.
 
Se dice de Anaheim que es “un proyecto de músicos en la sombra de eternas jams y proyectos de las salas de Madrid”. Estamos hablando de una suerte de supergrupo, y sin embargo en el libreto del disco compacto cada uno de sus miembros firma solamente con su nombre, nada de apellidos. ¿Lo hacéis con el fin de dar más valor a la música que al nombre o a la fama de los ejecutantes que la realizan?
 
No exactamente, pero sí que hay una razón. Una de las cosas más importantes en esta banda es la relación entre nosotros; nos conocemos de toda la vida y eso es parte fundamental de nuestra identidad. Las canciones han llegado al punto en el que están porque se han discutido con confianza familiar. Algunos ensayos y conciertos son como una cena de noche buena.
 
En Inertia se encuentra un efectivo cajón de sastre de influencias que a la postre podrían ser el crisol de la música norteamericana con raíces bien asentadas. ¿Qué os lleva a mezclar blues con tintes de country, hechuras folk y rock del terruño?
 
En resumen, son una mezcla del estilo que empezó teniendo este proyecto, más acústico y folk, con lo que terminó siendo con la incorporación de los miembros actuales de la banda. El hilo conductor es la música americana, que es la influencia más presente.
 
Según he podido leer, Anaheim partisteis de Madrid a Los Ángeles y actualmente estáis de vuelta en la capital. ¿Qué os lleva a hacer ese viaje y qué os trae finalmente de regreso a España?
 
Llevaba ya algunos años en Los Ángeles cuando se formo Anaheim: allí nos dio tiempo a grabar el primer EP y un videoclip. El viaje a EEUU fue para conocer su cultura musical y para aprender lo máximo posible del entorno que habían respirado las bandas que me gustaban. No pude alargar más mi estancia allí, así que me tuve que volver a Madrid.
 
 
¿Es Anaheim un grupo cambiante en cuanto a miembros de sus filas se refiere? ¿Estáis actualmente dentro del núcleo de la banda los mismos que grabasteis el EP Death In The Afternoon?
 
Hay dos épocas, la primera en EEUU y esta en Madrid. En la primera nos dio para grabar Death In The Afternoon y el ya citado videoclip. Pude contar con Enrique Hinojosa al bajo y Tony Montalvo a la batería, dos músicos estupendos. Una vez en España tuve que rehacer la banda, que como decía no me fue difícil por tener a esta gente cerca.
 
“The Say”, el último corte de Inertia, aparece resaltado como bonus track. En el mismo sólo han participado tres miembros de Anaheim –al contrario que en el resto del elepé, en el que como mínimo hay seis músicos tocando en cada canción–. ¿De dónde sale esta creación y por qué solamente estáis en ella Paco, Nina y Gabi?
 
Ese tema lo grabamos toda la banda también en el estudio, tenía ganas de que estuviese en el disco. Quedo muy bien, pero al compararla con la maqueta me pareció que esta ultima tenia más encanto, aunque se sacrificase la calidad del sonido. Ha pasado el tiempo y cada vez me gusta más como suena, de hecho. Gabi es el músico con el que empece a tocar y lleva tiempo viviendo en EEUU, siempre nos mandamos por email las cosas que vamos haciendo por nuestro lado y cuando le mande el “The Say” se le ocurrió meter un Rhodes. Y ahí se quedo, me encanta. Yo me ocupe de las guitarras y de la voz, que junto a la voz de Nina dan un resultado muy redondo, a mi forma de ver.
 
Además es ese tema una canción “grabada en casa”, según los créditos del disco. El resto del álbum se ha grabado y mezclado en Estudio Uno de Colmenar Viejo. Háblame un poco sobre esto.
 
Me recomendaron Estudio Uno varios amigos y fuimos a verlo; es un estudio impresionante, el más grande que yo había visto. Aprovechamos las dimensiones para grabar el disco en directo en dos sesiones, aunque luego volvimos a grabar voces, algunas guitarras, arreglar fallos, etcétera. Y el proceso acabo con la mezcla allí, creo recordar que fueron un par de días también. Tienen mucho material antiguo muy bueno, todo tiene pinta de ser de coleccionista allí.
 
Y para terminar, ¿me podrías decir qué artistas, grupos o álbumes influyeron en la creación de Anaheim o en la búsqueda de su sonido?
 
Yo creo que el espíritu Lynyrd Skynyrd, Allman Brothers, la Creedence, Fleetwood Mac (Peter Green), ZZ Top, Paul Simon o The Band... esas cosas.
 
por Sergio Guillén

AMERICAN AQUARIUM - Wolves (Blue Rose Records, 2015)

 
Wolves es un disco amargo, tan amargo como la realidad en la que vivimos. «Esta ciudad tiene su propia manera de succionarte dentro, masticándote hasta que te escupe fuera otra vez. No he rejuvenecido, cada día es una batalla por subir la colina», canta BJ Barham en la primera estrofa de “Family Problems”. Y es que el oyente se encuentra ante un disco que le pondrá los pies en la tierra.
 
Se acabó el sueño americano, si es que alguna vez existió. «Hay una clase de desesperación que cuelga pesada en el aire» nos advierte “Southern Sadness” como el que sabe que, aunque exista la tristeza desgarradora, no queda otra que apechugar y seguir viviendo. De hecho, American Aquarium nos recomiendan agarrarnos a aquello que nos hace feliz y no a sueños banales o inalcanzables; como en “Losing Side Of Twenty-Five”, donde Barham asegura estar más que satisfecho con una vida en la que tiene «un par de canciones, unos muchachos a los que poder llamar amigos y una hermosa chica como pareja».
 
No hablo de pesimismo, es únicamente la mirada al exterior a través del cristal del día a día. La posición en la que hemos puesto al mundo y la manera en la que la sociedad ha terminado por verse reducida en muchos casos a ciertos esquemas agrios de tragar. Una vez más, American Aquarium ofrecen un trabajo brillante; ya se sabe, «cuando los lobos están hambrientos, los lobos comerán... sólo espero que las garras de esos lobos no me atrapen».
 
por Sergio Guillén

Hoy Antonio Perales presentará su nuevo libro "Serapio Guitart, Yeyé De Chamberí" en el 4Latas

ROSA NEGRA: El resurgir de una banda de culto del hard rock patrio

 
Ha sido una de las grandes noticias del año. Rosa Negra regresa a la actualidad discográfica con un nuevo elepé de estudio. Uno de los puntales del hard rock nacional de los 80, desaparecidos por décadas pero nunca olvidados por sus incondicionales, vuelven a publicar un álbum con el que dar continuidad a sus larga duración Rosa Negra del 84 y El Beso De Judas del 86. Nos entrevistamos con Tony León, voz y uno de los dos guitarristas del cuarteto, para hacer un poco de historia, a la par que enterarnos de toda la actualidad de tan fundamental agrupación.
 
Este nuevo disco de Rosa Negra comienza con un instrumental de muy significativo título, “1973”, el año en el que tu hermano Jorge y tú formáis vuestro primer proyecto musical juntos. Era Pioneers, ¿verdad? ¿De qué manera os tomabais la música en aquellos días? ¿Enfocabais vuestros ensayos pensando ya en la profesionalidad o era inicialmente una toma de contacto?
 
Sí, 1973 es el año en el que actuamos por primera vez como profesionales; Nico, Jorge y yo descargamos todo nuestro repertorio preparado durante dos años a base de temas de nuestros ídolos (Grand Funk, Trapeze...) y algunas composiciones propias. El grupo, como bien dices, se llamó Pionneers y fuimos conocidos en Mallorca por “brusquets”, ruidosos rockeros. Creíamos en nosotros y nos veíamos en los grandes escenarios del mundo actuando junto a nuestros consagrados. A pesar de trabajar en horario comercial, dedicábamos el resto del tiempo a la música.
 
Desde aquellos Pioneers a Rosa Negra qué cosas pasan en vuestras vidas a nivel musical.
 
Mallorca se queda pequeña para una banda que quiere competir por lo más grande. El salto a Madrid en 1976/77 fue drástico; arrastramos a la familia en pos de un sueño, mi madre encabezaba esta cruzada. Fue llegar, tocar en la sala M&M de Madrid y los Lyon Bros ya fueron bautizados como “Rock de Mallorca”, sonido espectacular e innovador ante un público profesional perplejo. Ya se tocaban, en inglés, temas que aparecerían más tarde como Rosa Negra: “Lose” (“Noche De Esclavos”), “Only You” (“Apocalipsis”), “Do It’n V” (“Paranoicos”)... No encontramos compañía que editara nuestra música hasta 1983. Durante esos años grabamos muchos discos para otros artistas como músicos de sesión.
 
En 1984 Rosa Negra toca en la Casa de Campo de Madrid, en las fiestas del PCE, frente a unas ciento treinta mil personas. Un reto de los que hielan la sangre. ¿Qué fue para vosotros presentar vuestro primer elepé en un espacio como aquel?
 
La imagen que queda incrustada en la retina es otear una masa ingente de cabezas hasta el infinito, cantando al unísono el “Madre” o “Espejo del Agujero”, no habiéndose editado aún el disco. ¡Espeluznante! Pasados unos eternos segundos tras arrancar con “Kamikazes”, la galopante presión castradora del momento se convirtió en pura energía, ácida y limpia que nos permitió cerrar un concierto épico. Frases como «Rosa Negra son perros viejos que saben lo que hacen» eran las críticas del día siguiente.
 
¿Qué recuerdas de las bandas que tocaron aquel año en dichas fiestas? ¿Cómo os trataron, hubo camaradería?
 
Ya nos conocíamos por distintas historias; había buen rollo con Barón, Banzai (compartíamos mánager: Jesús Caja), Asfalto y Topo.
 
En apenas tres años, entre 1984 y 1986, publicáis dos singles y dos álbumes de estudio. Sin embargo, tras esto, Rosa Negra deja de editar. ¿Fue una decisión vuestra? ¿No encontrasteis el debido apoyo de una discográfica que entendiese vuestra apuesta?
 
Desde que entramos en contacto con las compañías en el 79 ya descubrimos cómo funcionaban, y CBS no iba a ser de otra manera. El primer disco lo apoyaron y la promoción funcionó pero con grandes lagunas: no hubo tele, ni vídeo, etcétera. La compañía nos contrató porque tenía un buen proyecto de rock nacional entre manos pero no le salió bien. Y el segundo disco pasó sin pena ni gloria por sus manos; hicimos algún programa de televisión pero sin apoyos. No tenían intención de seguir con el proyecto de rock y además ya no iban a editar el tercer disco que estábamos preparando. Ni nos apoyaban ni nos soltaban. Había dos opciones: salir de la compañía, cambiar el nombre del grupo y volver a empezar (como hicieron otros: Coz-Barón Rojo); o esperar a que pasaran los años del contrato que nos ataba a la discográfica. Muy quemados, optamos por la segunda opción. Esperamos, nos relajamos, nos sentimos liberados y cada uno fue optando poco a poco por respirar otros aires después de trece intensos años de cruzada.
 
¿Qué os parece la remasterización con temas extra que publicó Leyenda Records de vuestros dos primeros larga duración? ¿Colaborasteis con ellos en la elaboración de ese lanzamiento en 2012?
 
Claro. Alfonso, de Leyenda Records, llevaba muchos años buscando alguna pista de la banda para poder remasterizar los discos grabados. Cuando nos contactó fue muy difícil encontrar un material en condiciones. Jorge buscó en sus recuerdos y encontró algunas cintas de 71/2 todavía en buen uso y pudimos recuperar el material en un estado suficiente como para remasterizar los dos discos, incluyendo además cuatro temas que se grabaron pero que no se publicaron en los elepés. Dos de ellos completamente inéditos.
 
 
Tanto tu hermano Jorge como Nico Martín o tú mismo estáis en este regreso de Rosa Negra; sin embargo, es Cachorro (Miguel A. López) el que se encarga de la otra guitarra. ¿Cuándo contactáis con él? ¿En qué momento entra de forma fija en el conjunto?
 
Volver Rosa Negra a escena ha sido todo un cúmulo de circunstancias. Yo estuve viviendo fuera de España, en China, durante once años. Cuando regresé en 2009 hubo tres encuentros fundamentales que más tarde haría que reuniese la banda y volviéramos para grabar otro disco. El primero fue integrarme en un proyecto (Harakiri) de Miguel A. López para cantar y grabar un disco, más un videoclip (entre 2011 y 2012); el segundo, remasterizar los dos elepés (2012): y el tercero el ser invitados a actuar en el macroconcierto del Leyendas del Rock 2012, última banda legendaria de los 80 que quedaba por hacer acto de presencia en este festival. A partir de conocer a fondo a Cachorro, tanto en el estudio de grabación como en directo, además de confesarse fiel seguidor de Rosa Negra desde que tiene uso de razón, la buena energía entre ambos es completa. Tras el infructuoso intento de que Daniel Henestrosa pudiese volver de Suecia e incorporarse de nuevo a la banda, Cachorro me pidió que contara con él si algún día formaba de nuevo el grupo. Fue fácil. Él se conocía todo los temas, sólo fue dar el paso.
 
De hecho, Cachorro ha compuesto contigo uno de los temas, ese “Mala Vida”. ¿Cómo ha sido trabajar con él a la hora de crear una nueva canción cuando el resto del elepé está compuesto únicamente por ti?
 
Antes de decidir volver a resucitar los fantasmas de Rosa Negra, me puse a componer a destajo. Hacía veintisiete años que editamos El Beso De Judas; tenía que fabricar una historia completa de la supuesta trayectoria y posible evolución del grupo a través de esa larga ausencia, en lo que toca a las composiciones musicales. Medio año 2013 lo dediqué al reto de igualar o mejorar los dos discos y pico que se conocían de la banda. Compuse veintitrés temazos. Y hablé con los componentes del grupo. Sólo Jorge estaba en condiciones de poder integrar este proyecto al cien por cien. Daniel, enraizado en Suecia, no. Con Nico asentado en Mallorca podría contar para la grabación del disco y para algunas actuaciones: es decir, Nico se integra en un cincuenta por ciento. Con Miguel A. cuento desde el inicio del proyecto. Se integra también Jose L. Aragón, bajista magistral con una trayectoria impresionante, gran admirador y seguidor de Rosa Negra también. El proyecto del nuevo disco se inicia a finales de octubre 2013 y se acaba la grabación y master a primeros de 2014. Los veintitrés temas se reducen a catorce, los más significativos, los que expresan mejor el sonido Rosa Negra y su supuesta evolución a través de unas décadas de ausencia. “Mala Vida” es uno de esos temas que nos recuerdan a nuestros grandes ídolos: Grand Funk Railroad. En el proceso de preparar los nuevos temas surge una idea de Miguel con unos riffs portentosos; a todos nos llega el fulgor de nuestra mítica banda y trabajando mano a mano con Cachorro el tema se monta solo.
 
Este nuevo trabajo está dividido en dos partes con sus correspondientes introducciones. Háblame un poco sobre esta idea.
 
Es fácil y deducible adivinar el origen del título del álbum RN19732015. Rosa Negra, 1973 año de nacimiento, 2015 año de renacimiento. Pero el título tiene otra connotación más profunda y es aplicable a una crítica a las discográficas de aquellos tiempos en los que los grupos y artistas éramos para ellos una simple referencia. El RN19732015 es una referencia de letras y números, sí, pero detrás hay personas que dan su vida, su corazón, su alma y sus ilusiones por algo que sienten y que les ha costado mucho trabajo, muchos sacrificios y mucha entereza para poder transmitir lo que sale de su imaginación y de sus instrumentos. La compañía sólo conocía a los artistas por una referencia de letras y números. Queríamos haber hecho un doble álbum con todos los temas, pero preferimos reducirlo, compactarlo y hacer un disco con dos partes resultantes. Una primera más ochentera, potente, desgarrada, de un hard rock que continuara la línea de Rosa Negra de la época; y otra más alternativa, más en presente. La primera la comanda “1973”, una intro para abrir la caja de Pandora. Los temas a continuación, muy rockeros, duros y cargantes, también tienen una evolución en el tiempo. La segunda parte, en la mitad del disco, parodiando el efecto vinilo, el de tener que cambiar el disco para seguir escuchando, también la comanda una intro: “2015”. Mismo tema, mismo engranaje, evolución al canto, dureza, pegada, pero más armonías, más instrumentación... Más Rosa Negra actualizada. Los temas que siguen continúan las raíces primarias llaneando en tiempo futuro. Abanico abierto a tendencias de otra época, actual, futura, retro-avanzado. El grupo está contento con el resultado. Un disco con la calidad que se merece, cuidando la musicalidad y profundizando pormenorizadamente a través de unas letras con puro sello Rosa Negra. Amén.
 
por Sergio Guillén