• PETE TOWNSHEND FRENTE A FRENTE CON UN INFANTIL “HOMBRE DE HIERRO”

  • ENTREVISTAMOS A SETH GORDON, UNO DE LOS FUNDADORES DE LOS NORTEAMERICANOS THE MOCKERS

  • REMEMORAMOS EL LP “RENEGADE” DE THIN LIZZY POR MEDIO DE UNA DE SUS CANCIONES CUMBRE

  • OS OFRECEMOS LA CRÓNICA DEL CONCIERTO DE MADNESS EN A CORUÑA

  • ANALIZAMOS EL NUEVO EP DE SKID ROW

SKULLMANIA - Círculo Cerrado (The Fish Factory, 2014)

 
Lo he venido comentando en otras ocasiones: no sé muy bien el motivo, pero en España se desarrolla con una solvencia realmente notable esa variante del heavy metal melódica y casi para todos los públicos que pusieron en boga (cada uno con sus particularidades, claro está) grupos como Avalanch o Sôber. A estas bandas podemos agregar ahora al quinteto Skullmania.
 
Círculo Cerrado es un disco de debut perfectamente definitorio del estilo que ha venido fraguando la formación desde su fundación en 2008. Para hacernos una idea, podríamos ver a Skullmania como unos Sôber empapados de influencias melódicas y seudoprogresivas. Incluso hay algún que otro regusto gótico (en "Bajo Tus Nubes De Alquitrán" se atreven con motivos electrónicos además) en ciertas estructuras y momentos, lo cual no extraña cuando uno repasa los inicios del grupo. A lo largo de los doce temas que componen Círculo Cerrado trasciende un interés por grupos de la movida progresiva como Kamelot o Queensrÿche, aunque resulta patente que la balanza siempre se inclina del lado melódico y no del virtuoso.
 
Esto no es Dream Theater, y la verdad es que se agradece. No porque los estadounidenses no sean un grupo a reverenciar, sino más bien porque durante muchos años parecía que cualquier banda relacionada con estos estilos debía rendir pleitesía con su sonido a la formación de John Petrucci y James LaBrie, olvidando las tentativas más accesibles. Interesante disco con un vocalista, Carlos Morris, realmente sensacional en su función, aplicando un comedimiento que le queda a Skullmania como anillo al dedo.
 
por Andrés Puente

Ganadores concurso Youkali Music

 
Como ya avisábamos en las bases del concurso del sello Youkali Music, hoy, 2 de septiembre de 2014, os ofrecemos la respuesta a nuestra pregunta y los nombres de los ganadores que se llevan esa copia original del disco compacto compilatorio sobre nuevo jazz This Is Youkali Music!!. La respuesta a la incógnita planteada es:
 
Pátax
 
Y los diez nombres que han salido escogidos del sorteo entre todos los acertantes son los de:
 
Miguel Renta
Alfonso Pineda
Ruth Ordás
Cristina Pérez Alamillo
Pedro Moreno
Sergio Ruiz Ruiz
María Estrada del Moral
Juan Esquitino
Manuela Maldonado Rey
Pedro Moncada Porto
 
En estos días nos pondremos en contacto con vosotros para que nos deis la dirección a la que queréis que se os envíe el premio. Muchas gracias a todos por participar.

Cuando el rock progresivo de Ifsounds se enfrentó al Nuevo Orden Mundial

 
Cuando el interesado en los italianos Ifsounds accede a su portal oficial www.ifsounds.com y pincha sobre la sección “About Ifsounds”, pronto puede enfrentarse al siguiente texto: «1993-2000: La banda comienza su actividad tocando versiones (de Pink Floyd, Queen, The Police, etcétera) y algunas composiciones nuevas». Curiosamente esos tres grupos citados resultaban la base en 2008 de lo que Morpho Nestira atesoraba cual trabajo totalmente artesanal de los por entonces If y que se escapaba de las directrices convencionales de cierto rock progresivo encallado en el estándar. Habían pasado dos años desde el CD The Stairway y el guitarrista Dario Lastella y el resto del proyecto caminaban ya a pasos agigantados. Morpho Nestira tenía un poco de todo y para todos, desde del rock duro con tintes melódicos (“You Need”) a la bossa nova experimental (“Morpho Nestira Part 1”), una estética musical colindante con la escena siniestra de los 80, aunque agrandando sus miras con cambios sinfónicos de persuasión probada (“10 Years Old”), o bello art pop escorándose al adult oriented rock contemporáneo (“Oceans Of Time”).
 
 
En septiembre de 2009 If cambia su nombre por el definitivo Ifsounds. El 1 de junio de 2010 aparece un recopilatorio gratuito que sirve de cierre para la “era If” y abre idealmente la “era Ifsounds”. Entre los temas del trabajo se ofrece una inédita composición titulada “Don Quixote”, creación que será la primera de Ifsounds y de su nueva formación con Elena Ricci y Enzo Bellocchio. Llega por tanto el momento de asentarse cual Ifsounds, y la mejor manera de hacerlo es ofreciendo un larga duración totalmente nuevo, sin perder la esencia de aquellos If pero vigorizando la etapa que se estrena con una visión todavía más abierta. Y eso es Apeirophobia, palabra que no sólo agarra con una sola mano los cinco cortes de este CD, ya que también pone título al bistec que se reserva esta pitanza musical. Las cuatro piezas que preceden a la extensa –rozando los treinta minutos– “Apeirophobia” sinceramente se asemejan a un proceso de preparación, de aclimatación a un ambiente cambiante que el oído inexperto necesita ir reconociendo con extremo cuidado y que desde los primeros compases nutrirá a los ya talluditos en estas experimentaciones o quiebros de tempo. Así, “Anima Mundi”, “Summer Breeze” –preciosa–, “Last Minutes” o la corta e instrumental “Aprile”, subían y bajaban por la montaña rusa que son sus planteamientos estilísticos en aquel 2010.
 
 
Pero centrémonos en Mela Rossa, una narración que nos traslada al mes de noviembre de 2012. Se puede decir que el misterio de la historia arranca por medio de una frase premonitoria: «La manzana roja cruzará pronto esta ventana». Estas palabras son repetidas en Termoli, Italia, por cuatro pacientes autistas del terapeuta musical Gianni Vincenzi. Una de sus enfermeras sube a Internet uno de los vídeos que ha grabado a este cuarteto de chicos que, pegados al cristal de una ventana, no paran de agitar brazos y cabezas mientras repiten ese augurio que es casi ya un mantra para ellos. En pocos días la grabación que se ha hecho a estos muchachos recibe millones de visitas en la Red de redes y el vídeo se convierte en un fenómeno de masas a nivel mundial. Antes de que termine el mes de noviembre se empiezan a suceder terremotos e inundaciones de una punta a otra del globo terráqueo, algo que lleva a un gran número de sectas y de personajes “iluminados” a sacar la conclusión de que los jóvenes pacientes de Vincenzi están en realidad comunicándose con fuerzas alienígenas dispuestas a tomar nuestro planeta. Poco a poco la alarma crece y se alcanza a crear incluso un Gobierno Mundial de Emergencia; incluso se llegará a tal extremo que un banquero, George Mason, presidente del Banco Mundial, dirigirá de forma dictatorial el Nuevo Orden Mundial con la única intención de impedir cualquier ataque extraterrestre, al igual que la más mínima alianza humana con los habitantes del exterior. Primer objetivo: neutralizar a Gianni Vincenzi y a sus cuatro muchachos, los chicos de la Manzana Roja.
 
 
Red Apple, el álbum discográfico, es un disco que, deudor con toda esa historia de ciencia ficción que se narra en Mela Rossa, y con muchas otras que nos han llegado a lo largo de los años vía libros, tebeos, películas, seriales televisivos o música, está plagado de cambios de registro para narrar instrumental y textualmente cada fase de lo escrito en papel. Hay arranques melódicos grandilocuentes y momentos de dramatismo encrudecido por unos acercamientos al metal rasposo, machacón y que casa perfectamente con la temática de “They Are Almost Here”. Los primeros pases de “Space Refugees” habrían danzado a gusto con el Frank Zappa de líneas de bajo a lo space-funk, mientras “The Crossing” flota en la bruma cual precioso arreglo instrumental de piano ejecutado con extrema delicadeza por Claudio Lapenna. Es por tanto este disco compacto un ambicioso proyecto que de seguro habrá de tomar una magnitud e importancia mayor si se logra llevar a un escenario adecuado, ejecutándolo en vivo y en directo para cualquier amante de la sci-fi y el art rock que se precie de serlo.
 
por Sergio Guillén

WALTER SALAS-HUMARA - Curve and Shake (Blue Rose Records, 2014)

 
Walter Salas-Humara se define como cubano-americano. Concebido en La Habana por padres cubanos y nacido en la Ciudad de Nueva York, este músico y productor creció en el sur de Florida y ha vivido en ciudades con una importante escena musical tales como Austin o Los Ángeles. Ha publicado numerosos discos y ha realizado incontables colaboraciones a lo largo de los años desde que formara en 1985 The Silos, nombrada como Mejor Nueva Banda Americana por la revista Rolling Stone en 1987 y con la que hizo aparición en el Late Night with David Letterman tres años después (en 1990) y la cual continúa liderando actualmente.
 
Curve and Shake es el tercer trabajo en solitario de Salas-Humara, tras los discos Lagartija (1988) y Radar (1996), un trabajo que él mismo se ha encargado de producir y mezclar. Si en sus dos primeras aventuras en solitario el músico retornaba a su instrumento original –la batería–, en esta ocasión, además de poner la voz principal y la guitarra, se decanta por dar especial relevancia a las congas, la percusión latina y el cajón que, unido al sintetizador Moog que también se deja oír por sus surcos, confiere un sonido a este álbum que se aleja un tanto del estilo más clásico de Americana al que a veces nos tiene acostumbrados el sello Blue Rose a través de los artistas a los que apoya. Con todo, en el disco predomina la voz cálida de Salas-Humara y unos textos preciosistas puestos en solfa por un gran número de músicos colaboradores. Dos temas se desmarcan del resto de composiciones por su aparente desnudez en lo que a arreglos instrumentales se refiere: “I Love That Girl”, una pieza únicamente con voz, piano y piano eléctrico; y el corte que da nombre al disco, que cuenta con voz, guitarra, piano eléctrico y percusión latina, un tema que además está co-escrito junto a su actual pareja –Amy Daggett– y que contiene referencias a Flagstaff (Arizona), el lugar donde reside en la actualidad este verdadero nómada de esencias country rock, pero muy influenciado por sus orígenes y las respectivas escenas musicales de todas aquellas ciudades en las que ha echado raíces.
 
Además de todo lo mencionado anteriormente, Salas-Humara es, también, pintor y artista visual, y como tal se ha encargado de realizar la obra pictórica que ilustra la portada y el interior de este disco sinuoso, que se curva, se agita y se retuerce entre el Americana, el rock, los ritmos latinos y la canción de autor.
 
por Fat Professor

Pete Townshend frente a frente con un infantil Hombre de Hierro

 
Estamos en 1989. Pete Townshend edita una adaptación musical de la historia popularizada por Ted Hughes. Esta obra, dedicada al público infantil, y presentada bajo el nombre de The Iron Man, es un canto en favor de la comprensión y la amistad más allá de razas o colores –chapa metálica, en el caso del personaje que da título a la obra–. El en otros tiempos imprevisible guitarrista de The Who está a finales de la década procurándose la continuidad de su carrera como solista. Necesita un golpe de efecto, así que nada mejor que un musical con delirios en favor de la ópera rock para salvarle de todo mal.
 
Edward James Hughes, que nos dejó el 28 de octubre de 1998, fue un poeta británico que igualmente gustó de sumergirse en el mundo infantil por medio de cuentos o fábulas. Marido de la extraordinaria poetisa norteamericana Sylvia Plath, Ted Hughes captó la inocencia que se escondía en lo más salvaje de la naturaleza y, por extensión, en sus pobladores animales. “Jaguar” seguramente sea uno de los poemas que mejor enmarquen esta búsqueda por lo primario. Logró un perfecto acercamiento al universo de los infantes pues sus textos preferían ser directos y enfatizar en lo importante que no laberintos sesudos. Buscó la fuerza de la palabra como icono, cual portadora de imágenes concretas que hiciesen rodar sus narraciones sin contratiempos o piedras en el camino.
 
 
En 1968 Hughes publica The Iron Man: A Children's Story in Five Nights, uno de los mayores logros que ha alcanzado el género de la sci-fi novelada para acercarse al mundo los pequeños lectores. Este cuento, que casi quisiera ser una fábula futurista, enmarca a un destructivo robot gigante recién llegado a la tierra, una indescriptible masa de metal que de tener fines destructivos –pronto se descubre que el material de granja que engulle es únicamente para su supervivencia– pasa a entablar amistad con un niño inglés. Más allá de su lado crítico, esa unión pareciese también subrayar el peso que tiene en la sociedad industrializada el tándem formado por el hombre y la máquina. La lucha de The Iron Man –conocido en Estados Unidos cual The Iron Giant, para que no se le confundiese con su héroe de la casa Marvel– por defender la Tierra de las malas artes del bicho intergaláctico Space-Bat-Angel-Dragon pudiese elogiar la necesidad de ese avance en crear y crear nuevos y más inteligentes mecanismos que estén a nuestro servicio.
 
 
Todo esto, Townshend, al adaptarlo a canciones, lo fotografía desde diversos ángulos narrativos y estilísticos en cuanto a corrientes musicales se refiere. “I Won’t Run Any More” va tomando altura, creciendo de la ambientación casi teatral para musical de Broadway a una pieza de querencias pop en la que el guitarrista de The Who comparte micrófono con Deborah Conway. En “Over The Top” el bluesman John Lee Hooker canta sobre una instrumentación cuya estructura pareciese querer seguir ciertos estamentos inamovibles de los Dire Straits de Mark Knopfler. Los hermanos Pete y Simon Townshend se divierten con esa suerte de jazz minimalista que es “Man Machines”, seudo overtura de un “Dig” con preciosos arreglos y un Roger Daltrey que canta sin alardes en tesituras. De todos modos, si queremos llegar al tuétano de esta ópera pop-rock hay que arrancar la creación con cuerpo de sencillo atemporal “A Friend Is A Friend”, representación en un único tema de uno de los conceptos totales y rotundos que narra la obra literaria: la verdadera amistad que rompe cualquier tipo de barrera.
 
 
Con el título más que representativo de “I Eat Heavy Metal” (“Yo como metal pesado”) y en su estructura una consonancia no oculta con el Three Of A Perfect Pair (1984) de King Crimson, Pete pone nuevamente a Hooker cual adalid de la voz profunda y penetrante. Y mientras en “All Shall Be Well” busca los coros de gospel, en “Fast Food” la espina dorsal rítmica se entretiene balanceando el funk crujiente y sin demasiadas pretensiones. El LP se cierra con la curiosa “New Life/Reprise”, algo así como el cambio en tempos con el que fluía el single “The Miracle” de Queen –curiosamente del mismo año– pero adaptado a la visión de un musical y encuadrando un cerrojo efectivo; aunque, eso sí, unos minutos antes se encontraba la rareza del invento, la única grabación que se servía de un tema del pasado para darle calor en aquella actualidad de finales de los 80. Me estoy refiriendo a la pieza compuesta por Arthur Brown, Vincent Crane, Mike Finesilver y Peter Ker. Me refiero a “Fire”.
 
 
En su año de edición oficial por The Crazy World Of Arthur Brown, aquel 1968 tan representativo, Jimi Hendrix fue en parte responsable del éxito de “Fire”, ya que convenció a todas las emisoras negras americanas para que pincharan el tema. El instrumentista de Seattle pertenecía al mismo sello discográfico que Brown y llegaron a realizar varias giras juntos, hasta terminarían actuando en un espacio televisivo alemán. También compartieron escenario en Nueva York en el club Steve Paul’s Scene. Hendrix decidió montar un quinteto en el que Arthur y Vincent Crane le acompañasen a él y a sus chicos, Mitch y Noel. El guitarrista quería dar un salto de muchos metros con respecto a la psicodelia “tradicional”, ya que buscaba crear composiciones sobre fondos de música clásica perteneciente a Wagner. Desafortunadamente varios factores convirtieron el proyecto en algo inviable. Por un lado está el hecho de que Arthur Brown quería seguir su propia dirección artística, aunque en cualquier caso algunas semanas después Vincent fue admitido en un psiquiátrico y aquello ya rompió con cualquier tipo de esperanza. En el homenaje que se le realizaba a la tonada en el 89, la agrupación que la visitaba no era otra que los The Who en pleno –aunque los resultados dejaron muchísimo que desear–.
 
 
La versión de Pete Townshend de The Iron Man no funcionó como se esperaba, ni siquiera en aquel 1993 en el que se adaptó para interpretarla en el londinense teatro Young Vic. Sea como fuere, esto no desalentó a una major más que avispada, esos estudios Warner Bros. que se envalentonaron con una adaptación para las grandes salas. Esta película de animación no tenía nada en común con la idea de Pete, únicamente mantenía la amistad entre el niño y la máquina como leitmotiv; sin embargo, Townshend sí apareció cual coproductor junto Des McAnuff, Allison Abbate y John Walker en la citada cinta –ya titulada bajo las palabras The Iron Giant– de 1999 que dirigiese Brad Bird.
 
por Sergio Guillén

THE GREAT CRUSADES - Thieves Of Chicago (Blue Rose Records, 2014)

 
Conocida la trayectoria del sello alemán Blue Rose Records, resulta una obviedad decir que sus discos ofrecen una panorámica muy completa de lo que está dando de sí el sonido Americana en la actualidad. Así que, desde luego, este nuevo trabajo de los estadounidenses The Great Crusades sigue esta senda claramente. Además, y como viene siendo habitual (casi diría que norma inmutable en Blue Rose), este Thieves Of Chicago es auténtica ambrosía musical para los cada vez más numerosos adeptos de este sonido.
 
No debemos perder de vista que la televisión está actuando como un gran trampolín para popularizar esta tendencia fuera de las fronteras estadounidenses. Series como True Detective o The Bridge enarbolan este estandarte para poner al televidente en situación desde un primer momento, ofreciendo la ambientación adecuada a sus tramas. The Handsome Family y Ryan Bingham, respectivamente, son los responsables de los temas principales de estos celebrados seriales. Mucho de ese sonido hay en este álbum de The Great Crusades, aunque este cuarteto no es precisamente un recién llegado a la escena, habiendo editado ya un buen puñado de discos antes de Thieves Of Chicago, su debut en el sello alemán. Por lo tanto, los referentes son los habituales de este tipo de bandas, con la salvedad de que en ocasiones The Great Crusades se entregan más a su lado rockero saludando a bandas como Monster Magnet ("The City Is A Shambles Tonight") o Kyuss ("The Right Way To Be Wrong"). No falta también un homenaje al otrora fenómeno musical Beck, con una versión vodevilesca de su "Why Did You Make Me Care?".
 
Raíces profundas y sonidos fronterizos con mucha y sabrosa sustancia es lo que vas a poder degustar si te enfrentas a una escucha de Thieves Of Chicago. Una ocasión más, Blue Rose da en la diana para presentarte otro grupo fantástico del que probablemente jamás habrás oído hablar.
 
por Andrés Puente

THE MOCKERS: El pop que hace de la originalidad pura diversión

 
A un mes escaso de tenerlos tocando en Madrid, Renacer Eléctrico Music Magazine entrevista a The Mockers; más en concreto, a uno de sus fundadores, el músico Seth Gordon, un artista amante del pop original y con clase, y cuya infancia curiosamente está muy ligada a nuestro país.
 
Seth, háblame sobre los días de tu infancia en los que viviste en España.
 
Mi familia es originaria de Nueva York y mis padres se encontraban realmente cansados de esa “carrera de ratas” en la que se convierte la vida cuando todo es trabajo, trabajo y más trabajo continuamente. Se marcharon de vacaciones a la Costa del Sol y eso cambió por completo sus vidas. Lo siguiente que sé es que estaba en un avión rumbo a Estepona con mis dos hermanas, dos perros y dos gatos. Puedes imaginar lo que significó para un chaval urbanita de nueve años que vivía en Nueva York el levantarse a la mañana siguiente viviendo literalmente en el Mediterráneo. Podía ver Gibraltar desde la ventana de mi dormitorio, irme a dormir con el restallido de las olas y despertarme con el ruido de los barcos pesqueros. No teníamos televisión pero, ¿quién la necesita cuando pasas casi la totalidad de tus días jugando en la playa en frente de tu casa? Y cuando no estábamos en la playa, íbamos de excursión a las montañas tras Estepona, explorando antiguos molinos y recogiendo mandarinas de los árboles.
 
Asistí a un colegio británico llamado Iberian International. Mi primer día, a la primera persona a la que conocí fue a Tony Leventhal, cuyos padres eran los dueños de la escuela y el cual terminaría formando conmigo The Mockers años después. Tony y yo pasábamos horas escuchando los discos de The Beatles junto con recopilatorios de pop de los 60 con títulos como Groovy Greats y Happening Hits; y, por supuesto, Radio Gibraltar estaba siempre encendida, emitiendo todos los éxitos de los 70 de la BBC. Suena a cliché o a historia de película, pero esa fue realmente mi vida durante dos años. Esa es la razón por la que me causó tan profunda impresión.
 
Siempre he sentido que tu forma de escribir es muy irónica, muy humorística pero sin perder el valor de un buen texto. ¿De dónde sacas la inspiración? ¿Qué importancia tiene para ti el hecho de escribir los textos de las canciones?
 
Lo primero, gracias, eso significa mucho para mí. Es bonito saber que la gente está escuchando las letras, ya que para mí son tan importantes como la música. Mi madre solía poner muchos espectáculos de Broadway en el estéreo cuando yo era un crío; y todavía sabiendo que para mucha gente esas canciones son sentimentaloides, me parece que sus melodías son maravillosas al igual que pienso que esos tipos escribieron las letras más sorprendentes. Aquello resultó una gran influencia para mí.
 
Te puedo decir que comparto contigo el amor y la admiración por los musicales clásicos de Broadway.
 
Puedo recitarte docenas de textos sacados de musicales como West Side Story, Oklahoma, etcétera. Una de las quejas que tengo en relación a algunas agrupaciones de power pop es que, todavía teniendo grandes melodías, las letras son en ocasiones realmente obvias o meros clichés. Para mí, una letra mediocre puede echar por tierra una buena melodía; sin embargo, un gran texto puede transformar una buena canción en un clásico. En un género como el power pop, “Starry Eyes” de The Records es un ejemplo perfecto. La primera vez que escuché la frase «the writ has hit the fan» me sacó una sonrisa durante días –y me arrepentí de no haber pensado en ello antes–.
 
Cuando escribo canciones, normalmente saco primero el título. Tal vez escuche algo y lo escriba, o algo o alguien me haga sonreír (o mearme de risa), e intentaré sacar un buen título con el que trabajar sobre una idea. Pienso que el título es un gancho importante.
 
Hazme una lista de los que para ti son los diez elepés esenciales que todo melómano debería tener. Y, si te animas, explícame las razones de cada elección.
 
Ahí voy... aunque si me preguntases cualquier otro día, puede que te diese un listado de diez discos diferentes.
 
1. The Beatles – Revolver:
El mejor álbum firmado por la mejor banda. Conozco a mucha gente (incluyendo a nuestro guitarrista Robbie) que está harta de The Beatles, y supongo que no les puedo culpar. Pero eso no significa que The Beatles no fuesen grandiosos... y para muchos chavales son la novedad. Este álbum fue uno de los primeros que compré (¡tenía siete años!) y suena tan fresco hoy como en aquel 1966 en el que se publicó.
 
2. Elvis Costello – Armed Forces:
Elvis Costello es una de mis mayores influencias y la primera vez que escuché Armed Forces pensé que era fantástico oír a alguien que escribía aquellas increíbles canciones de pop melódico cargadas de inteligentes e ingeniosos juegos de palabras. «It's the breath you took too late, it's a death that's worse than fate», ¡genio! Desde entonces he intentado escribir frases como aquella.
 
3. The Clash – London Calling:
Para mí, este álbum es como Revolver: toneladas de fantásticas canciones pop, pero cada una completamente diferente de la otra. Es un disco que suena como si fuese una cinta recopilatoria. Nosotros nos esforzamos en hacer eso en nuestros álbumes también. Y por supuesto, Joe Strummer fue uno de los mejores letristas de todos los tiempos. Una estrofa como «he who fucks nuns will later join the church» dice mucho más de lo que otras bandas logran decir en toda su carrera. Escribí una canción, que estamos tocando en nuestra nueva gira, en la que hablo sobre lo mucho que el mundo (y yo) echamos de menos a Joe Strummer.
 
4. The Kinks – Something Else:
The Kinks están codo con codo junto a The Beatles en la que sería mi banda favorita y una de mis mayores influencias también. Pero lo que les hace un caso aparte con relación a The Beatles es que Ray Davies fue básicamente Lennon, McCartney y Harrison, todos en uno; por no citar que igualmente él produjo la mayoría de sus discos. Letras geniales, bellas melodías. Creo que The Kinks atesoran el récord de mayor cantidad de elepés de cinco estrellas seguidos... ¡Siete nada menos! Kontroversy, Face To Face, Something Else, VGPS, Arthur, Lola, Muswell Hillbillies –puristas, callaos, Percy era una banda sonora–; y podría haber escogido cualquiera de ellos para esta lista.
 
5. The Who – The Who Sell Out:
Este es como un iniciático grandes éxitos de The Who. La combinación de la guitarra de Pete y el crujido de la batería de Keith (“I Can See For Miles”, “Armenia City In The Sky”), magníficas melodías pop (“I Can’t Reach You”, “Sunrise”, “Our Love Was, Is”), diversión sin pretensiones (“Heinz Baked Beans”, “Odorono”, “Tattoo”, “Mary Anne With The Shaky Hand”) e incluso la opereta rock con algo del Tommy en su interior (“Rael 1 & 2”). Lo agitamos junto a esos anuncios de Radio London y se convierte en una fiesta instantánea que nos devuelve al Swinging London de los 60.
 
6. The Zombies – Odessey And Oracle:
Si nos referimos a talento, pienso que The Zombies son la mejor banda de los 60. Eran todos músicos fantásticos, Colin Blunstone tenía (y sigue teniendo) la mejor voz del pop, y Chris White junto con Rod Argent fueron un tándem de compositores a la altura del formado por Lennon y McCartney, Jagger y Richards o Ray Davies. El hecho es que jamás hicieron algo que no fuese grande, y Odessey And Oracle es la culminación de sus talentos. Nadie escribía temas como “Time Of The Season”, “Care Of Cell 44” o cualquier otra cosa de aquel álbum. Cada canción en este elepé es un verdadero clásico. Lo sigo pinchando todo el tiempo. Hace pocos meses pude ver a Rod y Colin interpretando unas cuantas canciones en directo en una pequeña tienda de discos, algo que se ha convertido en uno de los momentos más emocionantes de mi vida.
 
7. The Dillards – Wheatstraw Suite:
Este es un grupo que la gran mayoría del público no conoce, lo cual es una pena. Debo admitir que hasta hace poco yo era uno de esos ignorantes. Pero desde el primer momento en que lo escuché, se convirtió en uno de mis álbumes preferidos de todos los tiempos. Es el Sgt. Pepper del bluegrass y el country and western, un auténtico disco de country rock, e incluso mejor que el clásico de The Byrds Sweetheart Of The Rodeo. Tiene canciones de vaqueros, rock de los 60, bluegrass, temas folk y magníficas melodías... todo envuelto en las bellas armonías.
 
8. The Model Rockets – Tell The Kids The Cops Are Here:
Probablemente mi elepé preferido del pop reciente. Sé que sueno como un disco rayado –el juego de palabras es intencionado–, pero estos tipos escriben grandes canciones rellenas de simpáticos juegos de palabras y adictivas melodías. Y cada canción que sale como sencillo suena completamente diferente. Demasiadas bandas de pop escriben la misma canción una y otra vez, con el mismo sonido en cada pista. Con este disco nunca te aburres.
 
9. Bob Dylan – Highway 61 Revisted:
Conozco a mucha gente que odia a Dylan por su voz, pero pienso que su voz en este álbum (al igual que en Bringing It All Back Home y Blonde On Blonde) golpea más fuerte que cualquiera de aquel momento o hasta entonces. No puedo imaginar un momento más excitante en el rock que ese primer golpe en la caja de la batería en “Like A Rolling Stone”. Un álbum perfecto, desde esa caja hasta los punteos de “El Paso” en “Desolation Row”.
 
10. Al Kooper – You Never Know Who Your Friends Are:
Otro disco que he descubierto recientemente. Por largo tiempo conocía a Kooper como el tipo tras el órgano Hammond en “Like A Rolling Stone” o por ser el coautor de “This Diamond Ring”. ¡Y no me podía creer lo que me había estado perdiendo! Todos sus discos de solista (sin mencionar el primer LP de Blood, Sweat And Tears, cuando él era cantante y compositor) son magníficos, pero mi favorito es este que he elegido. Hay algo de rock de finales de los 60, psicodelia, garage, blues, soul y una de las más perfectas canciones de pop jamás escritas: “You Never Know Who Your Friends Are”. Quiero hacer una versión de este tema. Conseguidlo, pues será vuestro nuevo favorito junto con el The Dillards, ¡garantizado!
 
Pasando ahora a la actualidad de The Mockers, no son pocos los que se preguntan por las razones que os han llevado a realizar una versión del “Eres Tú” de Mocedades.
 
Cuando estábamos grabando nuestro segundo álbum, Living In The Holland Tunnel, en una ocasión me puse a cantar el tema de Tony “Yes World” y, por pura diversión, canté el estribillo de “Eres Tú” para terminar la pieza. Así que cuando fuimos de gira a España, decidimos tocar un poco de esta canción pues sabía que sería una sorpresa para la mayoría del público. El año pasado, Michael Selley, uno de nuestros amigos que es pinchadiscos en la WFMU, una emisora muy conocida de Nueva York, me preguntó si podríamos contribuir con una canción para un trabajo compilatorio que estaba realizando para la emisora y que llevaría por título Super Hits Of The ‘70s. Sugerí “Eres Tú” y él pensó que era una gran idea. Hablé con Reyes Torio, que está trabajando con nosotros en la gira, y ella igualmente pensó que sería un gran sencillo para promocionar el tour.
 
 
Una cosa que sí quiero aclararle a la gente es que con esta canción no estamos siendo para nada irónicos o sarcásticos. “Eres Tú” fue una de aquellas canciones que sirvieron de banda sonora en mis días en Estepona, así que tiene un lugar muy especial en mi corazón. Sé que algunos de nuestros seguidores españoles la odian y otros la aman, pero es una gran canción. Oh, por cierto, si te fijas en nuestro vídeo de la versión de “Eres Tú” verás que está repleto de fotos e imágenes en súper 8 de nuestros días en Estepona.
 
Por cierto, quería felicitarte por “Mola, Guay, Ok”... ¿Cuándo decidiste escribir este tan fantástico y divertido tema de power pop?
 
Gracias nuevamente, me alegra que te guste. Hace un tiempo, estaba chateando en el MSN messenger –sí, el Internet de la Edad de Piedra– con una amiga española que habla inglés y le comentaba que en ocasiones, cuando chateo con otros españoles, tienden a escribirme como si fuese nativo de vuestro país, y es algo realmente complicado de traducir o entender. Así que en ocasiones, si es ya muy tarde, o si estoy cansado, en lugar de hacerles que me expliquen una y otra vez cada concepto, simplemente contesto con un “mola” o un “guay”, y así la conversación puede continuar. Esta amiga me dijo que le parecía una idea divertida para una canción, así que decidí componer un tema sobre un tío que es capaz de ligar con mujeres o convencer a la gente de que habla español por el simple hecho de cabecear diciendo “mola” o “guay”. Es ridículo, por supuesto, pero se supone que debe serlo. Originalmente traté de meter la palabra “vale” en lugar de “ok”, pero no funcionaba igual de bien. En cualquier caso, una de mis rimas favoritas es en la que junto la palabra “guiri” con “city”.
 
Y hablando de ti como coleccionista de música, qué prefieres... ¿Vinilo o CD?
 
Prefiero el vinilo, pienso que suena mejor y el caso es que amo poder sostener entre mis manos esos álbumes, leer los textos, mirar su diseño gráfico. Los CDs te ofrecían sencillez, pero los mp3 te la ofrecen todavía más. ¡Cinco mil canciones en mi iPhone! De ahora en adelante, pienso que sólo editaremos en mp3 y vinilo, pues los CDs están básicamente muertos. ¡Joder, si hasta el otro día una comediante veinteañera que conocí en la ciudad de Nueva York me decía que ni siquiera escucha mp3, sólo Spotify y Youtube! Quiero reeditar nuestros tres primeros discos en formato de vinilo, ¿hay alguien en España que esté interesado en sacárnoslos?
 
Seguro que sí, es una muy buena apuesta y a poco que los sellos tengan algo de vista se pondrán en contacto con vosotros. Hablando nuevamente de nuestro país, ¿qué grupos te han llamado más la atención de la escena española?
 
Muchos de mis preferidos son a día de hoy amigos o bandas con las que hemos compartido escenario. Probablemente porque son los únicos grupos que he escuchado. Siempre me han gustado Los Protones, por supuesto Los Nikis, Airbag son geniales. Tocamos con una gran banda en Logroño en nuestro último tour que se llamaba Lazyballs. En Barcelona, hace unos días, vi por primera vez a Los Retrovisores y me parecieron fantásticos. ¡Pensé que estaba viendo un episodio del Beat Club!
 
The Mockers es en nuestro país una de las bandas más respetadas del panorama power pop. ¿Qué significa para ti un género como el power pop? ¿Qué sientes tocando este tipo de música?
 
La gente siempre está intentando dar con argumentos que definan una catalogación como power pop. No pienso en este estilo como en un género en el que únicamente existan bandas de tipos delgaduchos y encorbatados que cantan letras sobre chicas con las que se han acostado. Yo creo que son melodías con gancho junto a sólidas guitarras y baterías que suenan tras ellas; aun así, igualmente creo que parte de nuestras canciones son simplemente temas de pop melódico, no necesariamente power pop. Adoro tocar canciones que probablemente llevarán a la gente a cantarlas, menear sus cabezas y bailar. Pretendemos contagiar a la audiencia la misma diversión de la que nosotros disfrutamos cuando tocamos.
 
Hablas de diversión, de humor en tus letras. ¿Algún momento “Spinal Tap” confesable en vuestra carrera?
 
Tiempo atrás tuvimos un gran y negro autobús escolar para salir de gira, con literas y un sofá. Estuvimos tocando un buen puñado de conciertos en lo más profundo del sur de Estados Unidos. Una noche en Georgia, tras un concierto en Atlanta, decidimos quedarnos en un parque estatal llamado Stone Mountain de camino a nuestro siguiente bolo. Aparcamos el autobús en una zona de acampada y nos acostamos a eso de las tres de la madrugada. Unas pocas horas después, a las seis, un tipo comenzó a golpear la puerta de nuestro vehículo. Nos despertamos y abrimos la puerta. El entró en el autobús diciendo: «¿Sois gente en busca de trabajo?». Pensaba que éramos una familia de granjeros que migraba en busca de trabajo recolectando frutas y algodón.
 
Para finalizar, me gustaría tu opinión sobre la escena estadounidense de pop rock en la actualidad.
 
Debo reconocer que no estoy tan al día como tal vez debiese. Todo lo que es nuevo para mí lo suelo encontrar en blogs, pero más a menudo de lo que se podría pensar, suele ser material antiguo. Ahora escucho más cosas como Louvin Brothers o a Fred Astaire que cualquier tipo de banda pop. Pero sigo siendo un entregado amante de las canciones pop de tres minutos, así que cualquier sugerencia será bienvenida.
 
por Sergio Guillén
fotografía por SalemKrieger.com